ÁTAME.


Es una historia de amor cruel y salvaje, en que los protagonistas encarnan a la sociedad española actual. Él, es un ladrón que ha pasado su vida en un hospital para enfermos mentales. Ella, es una estrella del cine porno adicta a las drogas y con problemas policiacos. Estas dos joyitas se enrolan en un cuento de amor apache. Así, al más puro estilo de la salvaje y primitiva expresión romántica. 

 

El sujeto secuestra a la mujer. Su acción no es impulsada por la posibilidad de cobrar un jugoso rescate, sino por el amor incontenible que lo atrae hacia ella. Poco antes de atacarla en un despliegue de cariño y ternura, el protagonista le entrega su corazón en la forma de una caja de bombones y, ella, por supuesto, lo había rechazado. Así, el desquiciado y terco ladrón se ve en el secuestro de su amada la única posibilidad de que ella lo conozca a fondo y llegue a corresponderle.

 

Por eso, decide atarla a la cama y amordazarla el tiempo que sea necesario. Y cuando la tiene bajo su control, subyugada e incapaz de oponerse, le cuenta su anhelo máximo... llevársela lejos para vivir juntos y felices por siempre. El director Pedro Almodóvar nos presenta personajes tridimensionales, marcados por el deseo carnal, mucho humor negro, tensión narrativa que atrapa y envuelve; una estética post modernista con una propuesta visual interesante, y giros sorpresivos en una historia que es narrada sin pelos en la lengua. Sin duda, una película digna de recordar.

 

 


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