BLADE RUNER.


Película que toma ciertas partes de la novela de Philip K. Dick Sueñan los androides con ovejas eléctricas”. Se puede decir, que al final es un duro golpe a la tecnificación que en algunos casos ya empieza a agobiarnos (no olvidar el impacto tan profundo de las redes sociales, por citar un ejemplo). Bajo esta premisa y, retomando el argumento, se cuestionan los alcances indiferentes, desalmados y perversos de los humanos como tales. 

Por lo que, el director Ridley Scott y en relación hacia los replicantes que se fabricaron para ser más humanos que los humanos, plantea los siguientes sarcasmos 

¿Qué tan legitimas son nuestras leyes? En realidad ¿Cuánto hemos avanzado como seres humanos después de milenos de evolución genética? ¿Somos capaces de perdonar a aquellos que no son iguales a nosotros? Y todavía más emotivo ¿existe el amor? De existir, ¿nos sirve de algo? ¿Hasta dónde llega nuestra voluntad antes de ser manipulada por alguien más, quien quiera que sea?... 

Basta con recordar cuando el replicante líder dice en un momento de lucidez pre-mortuoria “es tiempo de morir”. ¿Es entonces la muerte una recompensa a la vida? ¿O es la vida un alegre escape de la muerte que nos persigue permanentemente? 

Una obra maestra digna de verse, disfrutarse, experimentarse, cuestionarse, pues, se conjuga religión, sociología, humanismo, filosofía, cinematografía. Uno de los mejores finales en la historia del cine.

 


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