BRAZIL.


Nuevamente la tecnología persigue al hombre. Aquí también, el control es absoluto. Cualquier acción de cualquier individuo en cualquier lugar del mundo, queda registrada en su expediente. Todo funciona perfectamente bien para que el sistema se mantenga intacto y prevalezca. 

El director Terry Gilliam, logra una muy efectiva exploración de la futura burocracia y la administración de un Estado totalitario envuelto en una coraza de falsa tolerancia y felicidad para sus gobernados. Este nuevo Estado también proporciona todos los adelantos de la tecnología para las actividades más frívolas de su sociedad. El único refugio para el ser humano son los “sueños”, alejados de cualquier tipo de tecnología opresiva o atadura material. 

En los sueños, uno es libre, y ama, y crea, y descansa.

 


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