El romance entre el hombre y la maquina según CLAMP

animation, ciencia ficción, japón -

El romance entre el hombre y la maquina según CLAMP

Chobits, un trabajo hecho por el grupo de mangakas CLAMP, responsables de algunos de los animes más memorables (de mi infancia): Sakura Cardcaptor y Magic Knight Rayearth y está animado por el gran estudio Madhouse.

Es un anime del año 2002 que plantea la posibilidad que un hombre se enamore de una máquina, quizá para más de uno esta situación puede ser algo extraña o risible pero en Japón, que es una de las potencias del mundo en cuanto a la tecnología, muchas veces se ha jugado con ese concepto de romance en animes como Saber Marionette, Battle Angel Alita, Saikano, Hand Maid May, Mahoromatic entre otros, al punto que en  el año 2009 la ficción se traslado al mundo real cuando un japones se caso con un personaje de un juego de Nintendo DS

El argumento

La historia transcurre en un futuro cercano, donde la tecnología permitió la creación de Persocons, los cuales son básicamente robots con apariencia humana que pueden ser usados como asistentes por los humanos. Nuestro protagonista es Hideki, un estudiante de provincia que busca entrar en la universidad. A su llegada a la ciudad, se encuentra con una Persocon tirada en la basura, a la cual lleva a su casa y bautiza con el nombre Chii, debido a que, en un principio es la única palabra que puede decir. Durante el transcurso de la serie le enseñará muchas cosas, lo cual servirá para crear un vínculo especial entre ambos.


Básicamente es una de esas historias que tiene como tema central la posibilidad de desarrollar sentimientos por seres artificiales, y que estos desarrollen la capacidad de sentir. A partir de éste pueden surgir una infinidad de ideas interesantes, muchas de las cuales son abordadas en esta serie.

Si algo trata Chobits con naturalidad, pero con crudeza, son las relaciones amorosas entre humanos. Hombres que sufren la pérdida de sus mujeres, mujeres que penan por el amor de un hombre, relaciones entre hombres y mujeres con una diferencia de edad palpable… y, mientras Hideki es el único que parece no saber lidiar con los sentimientos (en general), Chii, con el sentido común de una almendra debido a su estado deficiente, es capaz de reflexionar de manera sesuda acerca del amor y lo que significa entregarse a una persona.

De esta forma, aunque al terminar Chobits tengamos la sensación de que se están legitimando las relaciones entre humanos y robots, la serie nos deja con una de las mejores reflexiones que un anime de aspecto tan ligerito podría dejarnos y que se adelanta a lo que ahora sí que es habitual plantear pero que en su momento no lo fue: ¿pueden las máquinas tomar conciencia? Si esto sucediera, ¿sería ético o simplemente tendría sentido establecer una relación amorosa con ellos? ¿Dónde está el límite a nuestras acciones?

Puede que aquí no se expresen las leyes de la robótica como se hizo aquella primera vez en Círculo vicioso (1942, Isaac Asimov), pero sin duda este anime no pretende ir tan lejos, sino dejarnos con un mensaje más tierno a través del romance bien llevado y la comedia:

No importa el origen de la persona que amamos, lo importante es luchar por ese amor.

 


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