DISECCIÓN DE UN FILME.


Ya a estas alturas se comenzará con EL rodaje, que es la parte más emocionante en el proceso de producción. Durante esta etapa, el director es la máxima autoridad, pues es el responsable de lo que registren las cámaras, en el amplio sentido de lo que significa: visual, dramático, estético, técnico, etc. Si un director no es capaz de controlar lo que suceda al frente de las cámaras, será casi un hecho de que los miles de metraje de película filmados sea un desperdicio insalvable.

En esto, mucho interviene el temperamento de cada realizador, pues hay algunos que se imponen tiránicamente o bien otros que prefieren un ambiente relajado, aunque de cierto ninguna de las dos posiciones está exenta de descalabros, que puede tener cualquier origen, ya sea los caprichos de un actor, o alguna enfermedad de cualquier operador que no puede ser reemplazable.

Otra fase importante es La continuidad, una película no se filma en el orden lineal que describe el guión. Esto se hace con el objeto de economizar gastos y reducir tiempos, pues de esa manera, por ejemplo, es más practico filmar todas las escenas que usan una misma locación en un mismo día, aunque en el relato final supondrán días distintos.

Un responsable de la “continuidad” estará al pendiente de que no se cometan errores en cada toma, cuidando los cambios de las acciones, vestuarios, ambientes, etc. La conexión narrativa se hará en la sala de edición o montaje, una vez que se cuente con todo el material filmado.

Es práctica común que se filme varias veces una misma toma, pues es atributo del realizador pedir que se repita hasta estar satisfecho con todos los detalles de la misma. En este momento toda la imagen queda registrada en el formato comercial de película que es de 35 mm, mientras que el sonido directo graba los diálogos en cintas de audio. Por lo tanto, la imagen y el audio están separados.


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