EL CLUB DE LOS CINCO.


Cinco estudiantes tienen que pasar el sábado en su escuela como castigo a su mal comportamiento. El director los vigilara a lo largo del día y les exige un ensayo para entregar al final de su confinamiento. Quizá sin pensarlo, este jefe supremo de la secundaria, modificará la vida de estos jóvenes. De no haber sido recluidos jamás habrían coincidido. Haberlo hecho a manera de castigo, en una escuela, con un maestro estricto pero lo suficientemente astuto como para permitirle ciertas libertades y sin nadie más alrededor, provoca en estos jóvenes un cambio radical en su manera de pensar, de convivir y por supuesto, de sentir. 

 

Esta película se convirtió en un clásico de la década: una especie de filme de culto para los adolescentes ochenteros que vieron reflejadas en ella muchas de sus inquietudes y angustias. Por si fuera poco, estas angustias se manifestaban en un medio en el que todos hemos experimentado emociones encontradas... la escuela y los maestros. El hecho de reducir a cinco los alumnos y a uno el maestro, obligo al director John Hughes a estereotipar a sus personajes. 

 

Esa fue la clave para la identificación con el público. Por otro lado, ubicar su historia en un espacio cerrado y confinado exigió, que las problemáticas planteadas se resolvieran de manera inteligente. Finalmente, los jóvenes que vieron la película, se identificaron con los personajes, pero se sintieron tomados en cuenta cuando se les presento una cinta inteligente y divertida.


Dejar un comentario


Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados