EL EGO DESENFRENADO DE LOS ARGENTINOS.


Empecemos por lo más obvio, Argentina ha tenido doce años y cuatro mundiales para aprender algo en teoría sencillo. El balón peligroso no es el que se le da a Messi, sino el que se devuelve cuando él ya te lo ha dado. 

Sin embargo, ese ego característico de los argentinos y, la sensación que deja al ver que en cada partido los jugadores se creen en apariencia mucho mejor de lo que eran... con resultados desastrosos

Sin saber que la solución más fácil y efectiva es devolverle al mejor jugador del mundo lo que desde el principio es suyo... el balón.


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