EL KARATE KID.


Si bien, hay una intención de motivar a la juventud hacia los temas deportivos, esta trivial, sosa y superficial película ocupa un lugar privilegiado. Sin importar demasiado las causas de su fama, es innegable que esta película, sintetiza y condensa todos los defectos del subgénero, empezando por la simpleza de su trama, lo absurdo de los personajes y lo insufrible de la moraleja. 

Así, un incomprendido y bonachón adolescente, conoce a un anciano sistemático y de pocas palabras y claro con una inmensa sabiduría. Y sigue… a lo largo de ésta amistad, unos malosos lo agreden y lo retan en un campeonato estudiantil de Karate. No sin antes revelarse este calmado anciano en una poderosa “Tortuga Ninja”. El esperado final sucede cuando al inexperto joven le dan una paliza de antología, hasta que el anciano le recuerda la importancia del poder mental y la concentración. 

Sorpresivamente (solo es un decir) el joven en cuestión se recupera y en una posición corporal única en su tipo, derrota al oponente con una patada al estilo de DragonBall Z. La cinta fue un éxito taquillero y hasta tuvo una nominación al Oscar

El colmo llego con las secuelas, tan malas que ni si quiera merecen recordarlas.


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