EL SECRETO DE MARY REILLY.


Un tema oscuro que a los seres humanos les entusiasma y a la vez aterroriza, dos personas en una, ese lado oculto, bestial, sediento de sangre y violencia, agazapado pero listo a descubrirse a la primera llamada, siempre ha sido apasionante y esta película es una magnífica oportunidad para adentrase en él.

A partir de una reinterpretación de la historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el director y actor Stephen Frears nos encierra en una atmósfera enfermiza, como enfermo es ese lado bestial que el científico descubre al experimentar con su propio cuerpo. Las atmósferas del filme de color frío y agonizante, en tinieblas casi perpetúas. Son ellas las que disfrazan la ya ambigua personalidad del científico, ante los ojos asombrados y la lógica confundida de su ama de llaves.

Ella misma se siente atraída hacia esa fantasmal personalidad, no sabemos si por una curiosidad meramente humana o por ese instinto animal de aquel al que observa, del propio lado bestial de ella misma. Esa pareja de personalidades encerradas en un solo cuerpo quizá significa para ella la mejor manifestación del humano como tal, que se cree enteramente racional, pero que usa esa razón para desatar y, quizá para desahogar, sus impulsos más oscuros y antropomórficos. Una buena oportunidad para ver a Julia Roberts en una personificación por demás interesante.


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