El principio es el final y el final es el principio… ¿y el origen?

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El principio es el final y el final es el principio… ¿y el origen?

Antes de empezar, hay que hacer una pequeña aclaración: en la mayoría de los casos, cantidad no es mejor que calidad, y uno de los mejores ejemplos que tenemos en este momento es Netflix. Para este 2020, la famosa empresa de streaming planea invertir un total de casi $17 mil millones de dólares para contenido original. Pero de entre todas sus producciones, muchas no valen ni un poco la pena. Y si, te estoy hablando a ti, Death Note.

Y fuera de todo lo malo que ha sucedido este año, podemos al menos tener una alegría en el mundo de las series. Dark, la primera serie de Netflix producida en idioma alemán, estreno su última y tercera temporada el pasado 27 de junio. En medio de mucha expectativa y un público muy devoto a seguir y entender los árboles genealógicos de todos los personajes, vimos el final de una de las mejores series de ciencia ficción de los últimos años. Aquí va nuestra reseña, pero tranquilos, SIN SPOILERS de la última temporada.

Tanto en cine como en televisión, el tema del viaje en el tiempo sigue vigente, pero es un tema bastante delicado. Si no se plantea bien, es fácil encontrar el hilo negro (o rojo) y deshacer la trama. Aun así, se disfruta mucho cuando se pueden seguir los arcos narrativos y ver el ciclo completo de una manera fluida. Es por esto que, dentro del viaje temporal, existe el tema de la paradoja o predestinación. Siendo éste el pilar principal sobre el cual se desarrolló la historia de nuestros personajes de Winden. Un pequeño poblado que depende de una planta de energía nuclear y justo aquí es donde se detona el apocalipsis gracias a una misteriosa materia negra que hace posible el viaje a través del tiempo.

El tema en si ya es bastante atractivo, pero lo que le ha dado tanto éxito a la serie es el desarrollo tan meticuloso de sus personajes. No se siente que alguno esté de sobra. Si, hay unos más importantes que otros, pero todos tienen su momento bajo el reflector y ayudan a construir una historia bastante compleja y fascinante. Durante las primeras dos temporadas tenemos varias líneas a seguir, pero la más importante resulta ser la relación entre Jonas Kahnwald (Louis Hofmann) y Martha Nielsen (Lisa Vicari), un intenso romance con un poco de incesto, muy al estilo de Game of Thrones (pero bien hecho). Y al final de la segunda temporada, es justo esta relación la que abre las puertas a un nuevo componente: no sólo existen los viajes hacia el pasado o el futuro, sino también hay viajeros de otros mundos, siendo más específicos, mundos paralelos.

Muy al estilo de Twin Peaks, Dark se maneja como un drama/sci-fi de una estructura muy bien definida. Todos los participantes son extremadamente melancólicos y llevan vidas muy marcadas por el sufrimiento traído por sus propias decisiones. No falta en cada capítulo cerca del final un montaje musical que nos sirve un poco como guía para no perder la trama, y si bien la elección de canciones es muy buena, pasando por covers como “My body is a cage” y “What a wonderful world” hasta temas clásicos como “Irgendwie, irgendwo, irgendwann” de Nena, al ser usado en cada episodio hace que pierda un poco el efecto, los primeros resultan bastante emotivos, pero después esta sensación se pierde un poco. También cabe resaltar la excelente producción que se mantiene durante toda la serie, especialmente en lo que a casting se refiere. Es increíble el parecido de los actores entre sus versiones jóvenes y adultas. En cuanto vimos a Ulrich Nielsen anciano, supimos que era él sin necesidad de escuchar su nombre.

Otra cosa que la serie ha logrado es llevar la conversación hacia lo compleja que es la trama, generando un sinfín de memes y discusiones en las redes sociales, pero yo creo que es más un tema de cultura, me explico;

Netflix nos ha mal acostumbrado a un tipo de contenido que podemos usar como ruido de fondo, es decir, series y/o películas que no requieren tanta atención y que podemos “ver” mientras estamos haciendo otra cosa, como ver nuestro celular, labores domésticas y claro, el famoso “Netflix & chill”,

así que, a menos que domines el idioma alemán a la perfección, Dark requiere nuestra total atención, y créanme, si hacen esto la serie en realidad no es tan difícil de entender, esto gracias a lo bien escrita que está. La serie se toma su tiempo para explicar las reglas en las cuales se va a desenvolver y confía en que el espectador le de su atención. Además, no profundiza en temas como la teoría de cuerdas o física cuántica, sino que explica lo necesario para que disfrutemos el viaje sin tener un doctorado en ciencias.

Si buscan más historias de paradojas temporales podemos recomendarles “Predestination” (Michael Spierig, 2014) o incluso “Primer” (Shane Carruth, 2004) o porque no, “Back to the future” (Robert Zemeckis, 1985).

Finalmente, ya sea que sean fanáticos de la ciencia ficción o no, si pagan una suscripción de Netflix, esto es algo que no se deben perder. Traiciones, sectas e incluso que le pasó al ojo de Wöller, hacen de Dark una serie magnífica. El equipo de Asnow tenía sus dudas cuando terminó la segunda temporada, pero ahora que vimos el final estamos muy contentos con el desenlace. Sin contar nada, el mensaje que da, es algo que creo que hemos olvidado y que si lo captamos nos llevará a valorar más nuestro tiempo y con quien lo compartimos.

Y recuerden: lo que sabemos es una gota,

lo que no sabemos, un océano…

 


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