El cuento de hadas de Tarantino


La novena película de uno de los directores más populares y polémicos de los últimos años ya lleva un par de semanas en cines y, como siempre, ha logrado polarizar a las audiencias. Críticos la ovacionan, el público no tanto, pero algo es seguro: a Tarantino no le podría importar menos, él sigue haciendo lo que tan bien sabe hacer. Fuimos a ver Érase una vez en Hollywood y aquí está nuestra reseña.

¡Atención! Leve contenido de spoilers.

Situada en Los Ángeles de 1969, cuando el famoso verano del amor llegó a su fin, nos cuentan la historia de Rick Dalton. Interpretado por Leonardo DiCaprio (The Revenant, The Wolf of Wall Street), vemos los esfuerzos del actor por mantenerse relevante. Este personaje, casualmente, es vecino de Roman Polanski, quien en ese tiempo estaba casado con Sharon Tate,

y es aquí donde empieza todo.

La película tuvo en contra un par de cosas: Una, mucha gente pensaba que la historia se centraría en representar lo ocurrido con el clan Manson en contra de Sharon Tate en agosto de 1969. Y dos, se esperaba una película muy tarantinesca. Para entender un poco esto, creo que debemos tomar en cuenta que lo que ocurre en pantalla es un evento real, pero con el toque de ficción y estilo muy propio del director tal como hizo en Inglourious Basterds. En esta ocasión, se explora un final alternativo donde Tate, interpretada por Margot Robbie (I, Tonya, Suicide Squad) permanece con vida y, por lo tanto, el verano del amor continúa. No sabemos con certeza si esto habría cambiado (o no) a la sociedad norteamericana, pero aquí tenemos una visión muy personal del deseo de Quentin Tarantino de que la actriz no hubiera tenido ese final. Es hasta los últimos 20 minutos donde todo esto ocurre y de la manera que esperaríamos, con violencia repentina y gráfica, así como un humor muy irónico. Y sin fallar en la banda sonora, la última toma, con Miss Lily Langtry de Maurice Jarre, funciona de manera perfecta para transmitir esa melancolía.

El resto de la película, es decir, las primeras 2 horas y 20 minutos aproximadamente, fungen entonces como un set up para este momento. En ese tiempo seguimos de cerca a Dalton, interpretando a villanos de westerns o agentes secretos en series de televisión. Y debemos decirlo, DiCaprio hace un trabajo increíble. No solo es un actor en una película, sino un actor representando a otro actor, quien a veces lo hace mal, para después hacerlo bien. Además, fun fact, es interesante que esta es la segunda ocasión donde representa a un personaje ficticio en medio de un drama real, siendo la primera vez Titanic.

Por mucho que hayamos disfrutado El Renacido su actuación aquí es muchísimo mejor.

Tenemos también a Cliff Booth, llevado a la vida por Brad Pitt (Ad Astra, Fury) quien es el doble de acción o stuntman del protagonista. Pero dada la carrera en declive del actor, Booth ahora es prácticamente su asistente personal. También resulta ser una de las sorpresas de la película, ya que, a pesar de que no cuenta con muchas líneas, su actuación es muy convincente, llevando la responsabilidad de llevar a cabo muy eficazmente los momentos de humor y violencia, especialmente las partes de comedia. Es muy sorprendente como una secuencia de acción tan brutal puede resultar tan divertida cuando agregas un cigarro sumergido en ácido. Y qué decir de su breve enfrentamiento con Bruce Lee. Que quede claro: nadie limpia el piso con Bruce.

Y no, seguramente para quienes amaron trabajos anteriores como Reservoir Dogs o Pulp Fiction, esta no será la película de Tarantino que esperaban. No tenemos esos extensos diálogos que tanto nos cautivaban, o una estructura en capítulos. Si ponemos atención veremos referencias a otras de sus películas, pero en realidad es algo que no es tan relevante en esta ocasión. Si estaban esperando la alusión a la ficticia marca de cigarros Red Apple solo hace falta quedarse a los créditos. Sin embargo, vale la pena tratar de mirar desde otra perspectiva y seguramente disfrutaremos bastante lo que el director quería transmitir:

Su admiración y homenaje hacia el cine clásico y las series de televisión de antaño, Los Ángeles y Sharon Tate.

Mientras tanto, Tarantino lo logra de nuevo, medio mundo está hablando de su nueva película. Aún nos queda la duda si veremos Kill Bill Vol. 3 como su décima y quizás última producción... Solo el tiempo lo dirá.


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