FEDERICO FELLINI.


Si de alguna manera se puede definir su creatividad y personalidad, seria de acuerdo a su propia vida y a su filmografía que convergen en un mismo caudal, exuberante e infinito. Sin lugar a dudas este cineasta italiano representa uno de los puntos cardinales del arte cinematográfico comprendido como la expresión intima de un autor. Fue un hombre de sueños que, bajo la lente de sus fantasías, disertaba sobre sí mismo y sobre su realidad. 

A esa manera de concebir la vida y de manifestar su imaginación, contribuyo su capacidad de observador y narrador, cualidades afinadas por su formación primero como dibujante (colaborador en las historietas de Flash Gordon), luego como guionista y finalmente como director de cine. Cabe recordar que en la época de guionista se relacionó con personas determinantes para su futuro. Como es el caso del director de cine Roberto Rosellini que lo encauso en la corriente neorrealista italiana

Finalmente comenzó poco a poco a definir su propio estilo, propuesta más personal y audaz, elocuente y sardónica. Entre el músico Nino Rota y el actor Marcello Mastroianni (su alter ego), dan el toque inequívoco fellinesco a todas sus obras. Así, pues, en sus películas moldeo un universo poético a su imagen y semejanza pues, como el hombre creador que fue, supo descubrir al mundo siempre iluminado por los fuegos arrojados desde su interior.

 


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