Godzilla, Rey de los monstruos.


Después de 5 años, llega una secuela que no muchos creíamos que sucedería, y con justa razón. Aunque dentro de la cultura popular, Godzilla ha gozado con un interés que no se ve afectado por el paso del tiempo, el universo cinematográfico de los titanes parece tener problemas en alcanzar un lugar sólido en un mundo de franquicias. Y esta película nos muestra el porqué.

¡Atención! Leve contenido de spoilers.

En el 2014 veíamos como Hollywood decidía regresar al favorito monstruo japonés a la pantalla grande. Aprovechando que Bryan Cranston (Breaking Bad, Isla de perros) tenía la atención mundial por su papel de Heisenberg, combinarlo con Godzilla parecía una idea infalible… excepto por el hecho de que apareció en la película para morir antes de los primeros 20 minutos, casi tanto como el monstruo radiactivo (poco mas de 10 minutos en una película de más de dos horas). Y sumando a esto, una trama donde los personajes humanos simplemente no conectaban con la audiencia, tuvo un resultado muy decepcionante. Por esto, una secuela parecía poco probable. Pero después de Kong (2017) donde se mostraba que ambos films ocurrían en el mismo universo, la esperanza regresó.

Solo esperábamos que ahora se hubiera aprendido de los errores. No fue el caso.

¿Por donde empezar?

La historia de Godzilla no se caracteriza por ser muy compleja o por tener un trasfondo muy profundo. Honestamente, lo que nos llamaba la atención de esto era ver los enfrentamientos entre el lagarto nipón y los demás titanes, que en esta ocasión son Rodan, Mothra y Ghidorah. Pero en lugar de eso, tenemos una trama donde la división conocida como Monarch tiene el control de los santuarios donde están contenidos estos seres, y ahora, los gobiernos mundiales quieren eliminarlos dados los eventos del 2014. Es ahí cuando algunos científicos tratan de evitarlo porque creen que ellos son capaces de restaurar el equilibrio natural. Aun así, los titanes son liberados con un pretexto similar ¿al plan de Thanos? Debemos decirlo, llegó un punto donde no sabes que grupo de humanos tiene razón. Es difícil conectar con alguno, y uno se da cuenta de esto cuando uno de los personajes principales muere y no importa en absoluto.

Entonces ¿Qué nos queda? ¡Las peleas entre monstruos gigantes! Bueno, solo tres en una película de 132 minutos…

Si, esta ocasión Godzilla tiene mas tiempo en pantalla, al igual que su enemigo principal, el Rey Ghidorah, y aunque los enfrentamientos son muy impresionantes, no bastan para hacernos olvidar todos los errores que hay en pantalla. Por ejemplo, detalles como el tamaño del titán de tres cabezas es algo inconsistente: a veces es del mismo tamaño que Godzilla, pero en un radar se muestra ¿del tamaño de Cuba? O cuando Mothra elimina a Rodan para que después reviva sin razón aparente. O ¿Cómo es que una bomba nuclear detonada en la nariz del lagarto atómico no lo daña en absoluto y solo lo recarga de energía? Esta bien, a veces no es bueno querer aplicar toda la lógica en una película de monstruos gigantes, pero aún así, son detalles muy difíciles de ignorar.

También esta el problema de las actuaciones. Ken Watanabe (El último samurái, El origen) parece que siempre es el recurso de Hollywood para legitimar el legado de Japón en sus películas, que, en nuestra opinión, tiene una línea demasiado racista (la sabiduría de las personas japonesas viene de una galleta de la fortuna ¿en serio?). También actúa Millie Bobby Brown (Stranger Things) que funciona sólo para atraer a la audiencia más joven.

No estamos diciendo que no tiene talento, pero aquí solo funciona para eso.

En conclusión, aunque a momentos es visualmente impresionante, la película queda mucho a deber, y al final solo nos da el set up para algo que aún nos emociona: el duelo definitivo entre Godzila y King Kong. Sólo esperamos que la trama sea más simple y nos de un poco mas de entretenimiento en la forma de seres míticos peleando por ver quien es el verdadero rey.

Aunque es inevitable preguntarnos como hará Kong para crecer al tamaño del lagarto atómico, ¿Quizás unas vacaciones en Chernobyl?


Dejar un comentario


Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados