LA IMPORTANCIA DE LOS HABITOS EN LA ALIMENTACIÓN.


Una parte fundamental en nuestro desarrollo nutricional a través de nuestra vida, son los hábitos alimentarios adquiridos a la edad de uno a cinco años. En esta edad se inician estas prácticas por lo que se debe tener especial cuidado en los alimentos que se le dan en los distintos tiempos de comida y cumplir con las características de la alimentación correcta.

Si el pequeño no cuenta con una alimentación adecuada tiene mayor probabilidad de presentar dificultades en el aprendizaje, pocos deseos de hacer ejercicio, ser enojón, tener mucho sueño, además de padecer enfermedades repetitivas. Estos niños requieren de cinco comidas al día: desayuno, comida, cena y dos colaciones; entendiéndose como un alimento entre una comida y otra, como ejemplo seria: una fruta, una pequeña porción de verdura picada (zanahoria, pepino o jitomate), flan, gelatina, arroz con leche, camote cosido, etc.

Es muy frecuente que la falta de apetito se presente a los dos años de vida y su explicación consiste en que ya no crece tan rápido como antes, a su vez va desarrollando su sentido de independencia…y gustos. Conviene no forzar a los pequeños a comer; es preferible crearles un ambiente de cariño, comprensión y tolerancia, donde se ofrezcan en la medida de lo posible alimentos atractivos y con cierta “libertad en los horarios”.

Recuerde que la higiene es primordial en su manejo y consumo de los alimentos. Además de comer en un ambiente tranquilo y cordial (de ser posible toda la familia junta). Como recomendación no regañar al niño durante las comidas, ya que puede llegar a relacionar esos malos momentos con el alimento y rechazarlos en lo futuro.

“EL AMOR ES TAN IMPORTANTE COMO LA COMIDA…PERO NO ALIMENTA”


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