Hasta lo imperfecto sale perfecto


En septiembre de hace 50 años, salió a la venta el disco Abbey Road de  The Beatles. Esta obra se produjo bajo cierta condición; como en los viejos tiempos, o sea, un trabajo en conjunto y no como se venía haciendo, que simplemente acompañaban como músicos al integrante cuya canción tocara grabar.

Este disco tenía como invitado musical a Billy Preston y como ingeniero de sonido a Alan Parson. A nuestro parecer uno de los discos más pulidos y con mucha esencia de ellos. Y si no, recuerden el célebre riff de guitarra en “Something”. La entrañable “Octopus's Garden” de Ringo, si, aunque usted no lo crea, claro con un poco de ayuda de sus amigos.

Otro hit de Harrison con “Here Comes the Sun” y sus brillantes punteos de guitarra, que se comienza a escuchar por el lado izquierdo para entrar con su voz por el derecho. Por si fuera poco, se incluye algo novedoso, a pesar de que su productor no tenía mucha fe. Se trata del famoso popurrí o medle, que comienza conYou Never Give Me Your Money, la canción se desvanece con una serie de arpegios y sigue “sun king” de Lennon, seguido de una serie de mezclas de español, italiano e inglés.

Posteriormente le siguen tres piezas rítmicas y animadas “Mean Mr. Mustard”, “Polythene Pam” de Lennon y “She Came In Through the Bathroom Window” de MacCartney.
 

Finalmente el cierre con “Golden Slumbers”, “Carry That Weight” y “The end”, acompañada con una canción de cuna de un poema isabelino, seguido de cantos al unísono y a todo pulmón

“Boy, you´re gonna carry that weight for a long time”.

Parte de lo que hace especial este collage de canciones es su imperfección, pegadas unas a otras, sin una dirección muy clara.

A pesar de ello, funcionó y, funcionó muy bien.


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