LOS GENIOS DEL HUMOR DEL CINE MEXICANO (Parte 2)


Los primeros comediantes importantes de nuestro cine surgen a mediados de los treinta: Leopoldo Ortín, Carlos López Chaflán y, principalmente Mario Moreno Cantinflas. Por el impacto que causaron, pronto se convirtieron en protagonistas de un género nuevo y extraño. Y, decimos extraño, porque nuestros cómicos han traspasado la frontera de la comedia ranchera para dar el salto al humorismo urbano. 

Asimismo, han pasado del melodrama al cine de luchadores y, de ahí a los géneros de horror o ciencia ficción. También han lidiado con las etiquetas de la “Belle Epoque”, la Revolución Mexicana o el destrampe psicodélico de los sesenta. Todos, o casi todos nuestros cómicos, han hecho el travesti de rigor, han dado muestras de sus dotes bailables y musicales en el cabaret, o han piloteado las más paupérrimas naves espaciales de utilería. 

Si las películas “Los enredos de papá” con Leopoldo Ortín y “Los millones de chaflán” lograron éxitos inusitados, nada como el lanzamiento de “Cantinflas”, acompañado por el también cómico Manuel Medel en ¡Así es mi tierra! y Águila o Sol. Esta pareja se inició en el ambiente carpero y posteriormente paso del rancho revolucionario a la capital, en donde el “peladito” confirmaría sus dotes histriónicas en “Ahí está el detalle”.


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