LOS TRAZOS FILMICOS DE PETER GREENAWAY (parte 3).


Con una extrema habilidad en las artes siendo pintor, autor teatral, director de ópera, creador de instalaciones multimedia y, además cineasta, reflexiona en lo siguiente

La gente me pregunta qué soy en realidad. Aún sigo buscando la respuesta.

Mientras tanto pasaremos a la tercera película “El bebé de Macon” y se trata de lo siguiente: en el año de 1650, el poblado de Macon se ve sacudido por el nacimiento de un niño que por su hermosura, es idolatrado hasta convertirlo en el enviado de Dios. La hermana del bebé saca buen provecho de la situación, aún por encima de su madre y la del obispo del lugar, aunque su hijo será quien determine inconscientemente el negro destino de la ambiciosa mujer.

Nuevamente la cámara deambula por el escenario con enorme sobriedad. Además, otra vez es la mujer quien se vale de su maldad para manipular a todos a su alrededor, aunque ahora será ella la que obtenga el más duro castigo.

El sexo y la desnudez ocupan aquí un lugar central, pues ambos elementos representan la encarnación del pecado y el infierno terrenal.


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