MAD MAX.


El famoso guerrero de la carretera, un policía futurista en un planeta desértico y apocalíptico, tiene que lidiar con una salvaje pandilla de motociclistas que lo acosan sin tener un motivo real. A lo largo de la cinta el director George Miller coloca close ups de cuervos y aves de rapiña, como pequeños contrapuntos que mezclan de manera interesante la fantasía de lo que se nos cuenta, con la angustiante posibilidad de que el futuro sea en realidad como Mad Max la padece. 

  

Los perversos motociclistas, además, acostumbran a graznar y gritar como aves salvajes, mientras a su alrededor zumban y humean los motores de sus adversarios. Todos estos comentarios son para exponer las similitudes de la película de suspenso de “Los pájaros” de Hitchcock, en mi muy particular punto de vista. De cualquier manera, esta cinta representó una estupenda oportunidad para experimentar la violencia y el vértigo de fin de siglo, y que actualmente vivimos, y por raro que parezca fueron pronosticados en este filme. 

 

Las secuencias de persecución son impactantes y la sensación de ir nosotros mismos en una enorme carretera sin regreso ni final es sorprendentemente real. Esta película significo para muchos de nosotros una estremecedora carta de presentación a un cine crudo y poco sutil. Ahora es un clásico que puede ser catalogado como terror, ciencia ficción, acción o simplemente una estupenda road movie.

 


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