Maratón de El Señor de los Anillos en cines después de 20 años

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Maratón de El Señor de los Anillos en cines después de 20 años

“Es un asunto peligroso, Frodo, salir de tu casa. Pisas el camino y si no controlas tus pies nunca sabes adonde te pueden llevar"

Y llevamos 20 años en nuestros caminos, 20 años desde que escuchamos a Ian Holm como Bilbo Baggins decir esas palabras en una sala de cine. No creíamos que tendríamos la oportunidad de vivir eso de nuevo, pero como campaña de reactivación del cine, en algunas salas de cine de México, se proyectaron de nuevo las tres épicas películas donde Peter Jackson adaptó una de las obras literarias mas grandes e importantes de todos los tiempos.

¿Y qué podríamos decir? Es algo difícil digerir el hecho de cuanto tiempo ha pasado, y, para empezar, no podemos negar el impacto cultural que tuvo esta saga en millones de personas alrededor del mundo. Aún hoy en día es algo de lo que no se deja de hablar y un punto de referencia en la historia del cine moderno. También dio paso unos años después, a otra trilogía basada en una novela de ese mismo universo, “El Hobbit”, y muy pronto tendremos de parte de Amazon Studios, una serie inspirada en la obra de Tolkien, solo que se desarrollará mucho tiempo antes de lo que se cuenta en El Señor de los Anillos. Es claro entonces que la fascinación por esta historia es algo que persiste y resistirá el paso de los años.

Ya antes se había intentado adaptar esta obra, en 1977 como serie animada, en 1978 una película, también animada que cubría parte de los eventos de los dos primeros libros y en 1980 la continuación que se basaba en la tercera parte, y si bien, no tuvieron el éxito esperado, su mérito radica en que ayudo a revivir el interés por el mundo Tolkieniano y así dar pie para que, a finales de los noventa, Peter Jackson empezara a hacer historia.

Aún hoy es sorprendente como un director que venía prácticamente del mundo del cine de serie B haya logrado algo así de trascendente, pero no lo digo en un mal sentido, la habilidad de Jackson no era cuestionable, pero lo que estaba por hacer no tenía precedentes. Filmar las 3 películas en un periodo de poco menos de 4 años era, por decir poco, arriesgado. Como saben, la trilogía fue estrenada en diciembre de los años 2001 a 2003, por lo que, si la primera parte, La Comunidad del Anillo no lograba asegurar un gran interés, la pérdida sería enorme.

Pero Jackson, además de tener una fe incondicional al proyecto, fue muy inteligente al rodearse de personas extremadamente talentosas. Basta como ejemplo, el compositor canadiense, Howard Shore. Si, el compositor de las bandas sonoras de películas como “El silencio de los inocentes”, “Philadelphia” y “Seven”, entre otras, ya saben, trabajos sencillos. Escuchar de nuevo “The Bridge of Khazad-dûm” aún me genera escalofríos, más si se reproduce en un sistema de sonido envolvente como los de una sala con tecnología IMAX. No puedo sino solo agradecer el volver a escuchar eso de la manera en que estaba planeado.

Como en toda gran producción, el reparto también fue decisivo para alcanzar el éxito y, aunque algunos de los actores no tenían mucha experiencia (como Orlando Bloom, quien fue elegido para el papel de Legolas dos días después de graduarse en actuación de la Escuela Guildhall de Música y Drama), otros, en cambio, eran prácticamente leyendas de la pantalla grande como por ejemplo Cate Blanchett (Elizabeth, I’m not there), Christopher Lee (Drácula, The Man with the Golden Gun) y claro, Sir Ian McKellen (Restauración, X-Men), quien, a mi parecer, tiene una de las mejores líneas de toda la saga:

"All we have to decide is what to do with the time that is given us.”

Al día de hoy es algo que me ayuda a mejorar el ánimo y puedo apostar que miles de personas allá afuera estarán de acuerdo conmigo.

Otro detalle que ha ayudado a estas películas a resistir el paso del tiempo, fue el uso parcial de efectos prácticos. Si, hay varias secuencias donde es fácil distinguir el uso de efectos generados por computadora, pero gracias a su trayectoria, el director uso su habilidad con la cámara para crear ilusiones ópticas totalmente convincentes. Como es el caso de la altura de los hobbits. Usando diferentes encuadres de profundidad, se logra el efecto donde los actores son de menor tamaño, o que Gandalf apenas cabe dentro de la casa de Bilbo. Y que decir del trabajo de maquillaje y vestuario. Si, tenía doce años cuando vi al primer orco en pantalla y claro que me iba a impresionar, pero a la fecha, he visto muy pocos monstruos en el cine que estén tan bien logrados. También la producción contaba con la ventaja de los majestuosos paisajes en los que se llevo a cabo la grabación, y fue un trabajo tan detallado, que algunos de los sets de filmación se volvieron atracciones turísticas en Nueva Zelanda. Sin duda es uno de los lugares que debo visitar antes de morir.

Si están cerca de una de las salas donde se exhiben estas películas, no lo piensen y vayan, claro, con las medidas de seguridad necesarias. Es una gran bendición tener de nuevo la oportunidad de vivir esa experiencia y por un par de horas regresar 20 años en el tiempo. Bien dice Boromir: One does not simply miss out The Lord of the Rings on cinema… Bueno, algo así.

Pablo (φοῖνιξ)


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