MARLON BRANDO.


Considerado por muchos el más grande actor en la historia del cine norteamericano, el cual represento desde sus inicios el prototipo del individuo rebelde que buscaba su identidad en ese entorno desmoralizado y conservador de lo que significó la postguerra

Su impactante caracterización de Stanley Kowalski en la obra teatral “Un tranvía llamado deseo”, puesta en escena por Elia Kazan, consolido esa imagen y le abrió las puertas de Hollywood. Su innovadora técnica de actuación (introspectiva y naturista), aunada a su enorme carisma y presencia escénica, le valieron un éxito detrás de otro durante toda la década de los cincuenta. 

Sin embargo, su incontrolable temperamento y el constante enfrentamiento con directores y productores, trajeron consigo la disminución de su popularidad y prestigio. A pesar de todo un actor de estas características no podía estar en el anonimato, el cual resurge a partir del inolvidable “Don Corleone”. Dos personajes que se recordaran toda la vida Kowalski y Corleone. En fin, lo cierto es que su enorme talento, así como su personalidad rebelde e iconoclasta, constituye un importante legado para la cinematografía mundial.


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