MARTIN SCORSESE.


El cine es un territorio en el que hay que tomar riesgos, de otro modo no vale la pena. Y bien que lo sabe. En sus películas fluye la audacia y la inteligencia que aporta el instinto, la sensibilidad y el talento de este consumado cineasta norteamericano, miembro destacado de una generación que revolucionó a Hollywood

En el espíritu de su cine se refleja constantemente sus valores morales, sus inquietudes y sus experiencias. Ya que proviene de un barrio de Nueva York, el Bowery, sitio en donde acaban todos los borrachos de esa gran metrópoli. Ha visto a la gente destrozada, sin duda, algo que lo ha marcado. En sus propias palabras, resume en una frase lo que le interesa de sus personajes: 

“He retratado a gente que aspira a ser Dios”. 

Desde ese planteamiento se desplaza desde los bajos mundos de la mafia italoamericana hasta el aristocrático Nueva York o bien, a los momentos de conflicto de la vida de Cristo. Para concluir, un virtuoso en la técnica audiovisual y consecuentemente un narrador cinematográfico que ha rebasado, desde hace mucho, el “ABC” del convencionalismo Hollywoodense.

 


Dejar un comentario


Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados