MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS.


El directos Pedro Almodóvar, como un eterno retratista de las mujeres, consiguió en esta cinta una de sus obras mejor logradas. Como de costumbre, la historia es una serie de enredos que no parecen provocar ningún problema serio, pero que terminan siendo el pretexto para una minuciosa critica de la sociedad española de su tiempo. En este caso, la figura femenina se convierte primero en blanco de todas las tragedias y desgracias, para transformarse después en la única capaz de redimir a la humanidad y su desbocada carrera. 

 

Claro está, la estética sensorial del autor se ve claramente. Pero lo más interesante de la cinta es la serie de metáforas visuales que contiene. Podríamos llegar a afirmar si se me permite, que esta película es también una propuesta post-modernista en una España que se hartaba del modernismo. Y si no, aquí está la actriz Rossy de Palma y su rostro tan singularmente cubista, como fue catalogada por la crítica. En otras palabras, una obra de arte

 

Un Antonio Banderas, destrozado por las dudas y a Carmen Maura, prendiendo fuego a una cama, emblema del sometimiento de las mujeres a nivel sexual, laboral y moral. En esta enredada sátira todos los caminos se cruzan, pero son precisamente las mujeres, aquellas que, se supone están al borde de un ataque de nervios, las que saben por dónde está la salida. 

 

Quizá el término “ataque” del título se debía a que estaban desesperadas por salir de ese crucigrama que las sometía injustamente. Y que el director les dio una digna y orgullosa salida. Y lo hizo bien.


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