NO ES UNA OBRA MAESTRA PERO…


Hay que ser fuertes y reconocerlo, que aquello que nos conmueve, emociona, inquieta, trastorna, excita, no necesariamente es bueno. Y ésta película, “Vaselina” definitivamente es uno de esos casos. Algunas personas sienten un poco de pena al recordar que querían ser Danny Zuko, Sandy Olsson o la fuerte, dura y devoradora de hombres Betty Alexander Rizzo. Que más que adolescentes, parecen treintones con unas “patas de gallo” impresionantes. Y aun así se le perdona.

Una historia tan simple como un cuento de Kindergarden, sin un buen argumento pero eso si, tremendamente emocionante porque en esa superficialidad llena de clichés, pasa justamente lo que deseamos que pase; bailes, poses, malteadas, helados, hamburguesas y una banda sonora extraordinaria, convirtiéndose en temas clásicos y que, generación tras generación aún en nuestros días, siguen vigentes en numerosas representaciones escolares.

Película que sobresale y por mucho de otros films musicales, tal vez mejores como “Footloose”, “Dirty dancing”, y del propio “Saturday Night Fever”. Como anécdota, cuatro años después, aparece Vaselina 2, con una principiante Michelle Pfeiffer, y quien junto con el resto del reparto, hacia uno de los osos más espectaculares del cine musical.

 


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