La nostalgia vende y vende bien.

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La nostalgia vende y vende bien.

Como ya les habíamos comentado Nickelodeon aprovechó nuestra añoranza al pasado y nos trajo de vuelta a dos de sus series más grandes, pero ahora en formato de película: Rocko’s Modern Life e Invader Zim, a través de la popular plataforma de streaming, Netflix, y aquí esta nuestra ya gustada reseña.

Empecemos por Rocko’s Modern Life.

Una serie que se caracterizaba por el humor ácido que quizás muchos de nosotros no llegamos a entender en su momento dada nuestra corta edad. Y ahora, 20 años después, tenemos una película de corta duración que no perdió ni un poco de la esencia. Tal vez sólo en el caso del doblaje latino, donde la voz de Rocko fue reemplazada por Carlos Alazraqui, ya que, en diciembre de 2017 el actor del doblaje original, Carlos Íñigo lamentablemente falleció. Aun así, la voz del wallaby de camisa azul y triángulos púrpura es muy cercana a la que conocíamos.

El guion nunca fue unos de los puntos fuertes de esta caricatura, y en este caso, eso permanece igual. La historia es muy simple y sólo se enfoca en hacer hablar del estilo de vida capitalista actual. Partimos de la premisa de que Rocko y sus amigos Heffer y Filburt, asi como su mascota Spunky, se quedan atrapados en el espacio los últimos 20 años, por lo que a su regreso encuentran un mundo que no conocen. De aquí empieza toda la parodia a nuestras manías y obsesiones tales como las redes sociales, fanatismo por franquicias e incluso también, nuestra adicción a la nostalgia.

Eso sí, toda esta sátira no es nada sutil, por lo que a momentos si resulta un poco incómodo el hecho de que una caricatura no esta exagerando al momento de representarnos. Como por ejemplo cuando Filburt trata de convertirse en un influencer, o cuando Rocko, ya habiendo logrado regresar a la televisión su show favorito, “Los Cabeza Gorda”, no tiene sino quejas. ¿Les suena el término fan tóxico? Y ahora que contamos con un poco más de criterio, nuestras primeras impresiones de esta breve continuación fueron negativas, pero si nos detenemos a pensar un poco, esta es la única manera en la que podía volver La Vida Moderna de Rocko. El mismo título lo dice. Si queríamos que regresara a la pantalla teníamos que aceptar este cambio, lo cual también resulta ser la moraleja de la película:

La clave de la felicidad es saber aceptar los cambios y agradecer por el pasado. No hay más.

Además, es bastante notorio el enorme riesgo que tomaron los productores al abordar el tema de las personas transgénero. Ahora que todo debe ser políticamente correcto, hablar de esto a través de un medio animado podría haber salido muy mal. Pero afortunadamente no fue el caso. Es sin duda el mejor giro de la película y un muy buen mensaje para generaciones anteriores.

El estilo de animación, los chistes de doble sentido y el humor ácido no dejaron a Rocko, quizás ahora fue demasiado “real” y nos costó un poco de trabajo asimilarlo, pero si de verdad fuimos fanáticos de la serie, sabremos apreciar esta nueva historia y de paso, darnos cuenta si de verdad es buena idea seguir forzando remakes o secuelas con el único fin de enriquecer aún más a estudios multimillonarios… ¡Ouch!

Y ahora, pasando a algo menos pesado: ¡Invader Zim!

La historia nos hablaba de un pequeño alienígena de la raza Irken que es enviado a la Tierra por Los Altos, quienes en realidad solo buscaban deshacerse de él. Es aquí en nuestro planeta donde Zim conoce a su némesis, Dib. Y con un estilo un poco tétrico lleno de sarcasmo y humor negro, se ganó el cariño de un público en mayor medida adolescente y adulto.

Ahora, años después, tenemos una película que decide apostar un poco por lo seguro y no complicarse mucho. Zim, junto con su robot ayudante G.I.R. han estado inactivos por un tiempo, y Dib se ha mantenido a la espera de su regreso. Es entonces, aprovechando una nueva invención del Profesor Membrana, nuestro invasor favorito planea su máximo plan de conquista.

Como decíamos antes, esta película no toma ningún riesgo.

Tanto la animación como el humor se mantuvo exactamente igual, hay leves guiños a la cultura pop actual, pero en realidad no son necesarios. La irreverencia de G.I.R. sigue en el mismo tono, así como el desprecio de Gaz por su hermano. En español tenemos la suerte de que el cast original de voces haya vuelto, así que hasta cierto punto se siente como un capítulo extendido. Y aunque cuando esto pasa, a veces el resultado no es tan satisfactorio (¿no recuerdan la película de The Simpsons?) en esta ocasión no es así. Aquí se nota el esmero por mantener el producto original tal cual era y como fanático, eso siempre será valorado y muy agradecido.

 Bastante divertida y presentando a todos los personajes que apreciábamos no solo a través de cameos, Invader Zim: Enter the Florpus! es una prueba muy sólida de porque la serie se volvió de culto. Sin duda algo que todo fan de Zim no debe dejar pasar. Mientras tanto ¿Alguien sabe donde podemos comprar una figura de G.I.R. en su burrito de batalla?

En conclusión, ambas películas valen mucho la pena, aun más si formaron parte de la programación de cuando éramos niños. Es agradable ver que Nickelodeon no hizo las cosas a la ligera y busco la manera de llevar su contenido a la nueva era sin dejar de lado su esencia y a través de una de las plataformas de streaming más grandes del momento. Pero como bien lo señalábamos hace rato, ojalá esto no resulte en una ola interminable de secuelas y/o remakes. Aunque la verdad, no nos molestaría para nada una nueva versión de ¡Kablam! o incluso ver de nuevo un poco de ¡Aaahh! ¡Real Monsters!.

La nostalgia vende y vende bien


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