Tan buenos como las Spice Girls así son The Boys


Después de mucha anticipación The Boys, una adaptación del cómic homónimo escrito por Garth Ennis, por fin llegó al servicio de streaming de Amazon, Prime Video. Ocho episodios donde vemos una versión retorcida (o muy realista si así lo fuera) de superhéroes que parodian a los personajes más populares de Marvel y DC. Ha pasado un poco más de una semana desde su estreno, pero creo con certeza que será una de las mejores series del año, y eso que este 2019 tuvimos el final de Juego de Tronos, la tercera temporada de Stranger Things e, incluso, Chernobyl.

Terminamos la primera temporada y aquí una pequeña reseña:

¡Atención! Leve contenido de spoilers.

¿Por dónde empezar? Se podría pensar que después de tantas películas y series de televisión que se han dedicado al tema de los superhéroes, ya no habría mucho que explorar. Y si bien, la perspectiva de The Boys no es del todo única, lo que sí logra de manera excepcional es adaptarla a nuestros tiempos. A momentos es hasta incómodo lo acertado que resulta ver como sería que si algo con tantos fanáticos alrededor del mundo fuese real, sea tan corrompido por las corporaciones a favor del capitalismo. En esta serie vemos como el grupo de “supers” conocido como Los Siete (muy similar a La Liga de la Justicia) es manejado como franquicia por la compañía Vought. Desde redes sociales, películas, figuras de acción hasta contratos con las fuerzas armadas y representación de toda una religión, Los Siete lo tienen todo. Episodio tras episodio no dejaba de pensar que estaba viendo a Marvel® en acción. Literalmente, lo único que les falta es que los personajes de sus películas fueran reales.

Definitivamente algo que nos sorprendió del guion fue que lo interesante de los superhéroes no eran sus superpoderes, sino ellos mismos. Ahora queda muy claro que el hecho de poseer cualidades como las de un dios no te vuelve una buena persona. Tomemos como ejemplo a Homelander, interpretado por Antony Starr (Rush, Tricky Business), una combinación entre Superman y el Capitán América, pero agregando una personalidad narcisista y psicópata. No es solo el arquetipo del héroe patriota con súper fuerza, capacidad de volar y visión de rayos X, sino también la prueba de porqué combinar ese tipo de poderes con la condición humana puede ser muy mala idea. En cada una de sus escenas se siente cómo los demás contienen el aliento en la espera de que no pierda el control, pero lo mejor es que, a pesar del villano tan efectivo que es, tiene un par de momentos donde hasta puedes empatizar con él. Es inevitable recordar lo que decía Lex Luthor en Batman Vs Superman:

“If God is all-powerful, He cannot be all good. And if He is all good, then He cannot be all-powerful.”

Por otro lado, los personajes que son solo humanos también están muy bien llevados a cabo. Más allá de lo fácil que puede ser identificarse con ellos por sus personalidades, lo que la serie se enfoca en mostrarnos son sus motivaciones. Ahora tomaremos como ejemplo al protagonista Karl Urban (Thor: Ragnarok, Dredd) quien interpreta a Billy Butcher, un ex-agente consumido por la venganza en contra de Homelander, quien, según él, es responsable de la desaparición de su esposa. Muy carismático, aunque también repentinamente violento, lo mejor que logra Urban es la consistencia de su personaje. Es un hombre con un objetivo y no le importa lo que deba hacer para alcanzarlo, incluyendo usar un bebé como arma

o manipular a un chico que vio cómo su novia fue arrollada por el hombre más rápido sobre la Tierra.

En términos de producción, The Boys, no queda a deber. Son pocos los momentos donde se muestran los superpoderes en acción, pero todos son totalmente convincentes. Creo que ni con Superman la visión de rayos X se ve tan amenazante como con Homelander. Y no sabemos si la escena con Deep, quien es una versión deprimida y un poco misógina de Aquaman, en el episodio final, fue con CGI o efectos prácticos, pero esas branquias lucen perturbadoramente reales. Además, la violencia de la serie también responde bien a la lógica de que están mostrando cualidades como súper velocidad o invisibilidad, y eso es algo que no se ve todos los días. Sí, es muy impresionante cuando un superhéroe detiene un tren a toda velocidad, pero ¿y si esa misma fuerza se aplicara sobre un cuerpo humano?

El resultado no sería tan agradable.

Y bueno, mas allá de la crítica sutil (pero efectiva) hacia el consumismo, la manipulación de la información por parte de los medios o la percepción que tenemos de las figuras de poder a través de las redes sociales, The Boys sobresale en una industria saturada y dominada por un par de compañías.

Si disfrutaron historias como Kingdom Come, Watchmen o Heroes, no lo piensen, esta serie es para ustedes. Y, a pesar de la decisión de terminar en un cliffhanger bastante exagerado, admitimos que estamos esperando ansiosamente la segunda temporada.

The boys are back in town…


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