Al infinito y más allá

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Al infinito y más allá

Toy Story 4 | Al infinito y más allá Pablo (φοῖνιξ)

Los juguetes favoritos de Pixar y de todo el mundo regresan para una cuarta parte. Creo que la mayoría de nosotros no entendía el porque de esta película si la tercera entrega había logrado un cierre perfecto, pero sorprendentemente aún hay una historia más que contar y si, más lagrimas que derramar (¡Dammit, Pixar!).

Compartiremos leve contenido de spoilers, esta vez lo amerita.

Desde los primeros minutos, que escuchamos la música de Randy Newman, recordamos ese momento, hace 24 años que conocíamos a un grupo de juguetes que en secreto tenían vida y su objetivo era la felicidad de su propietario. Conocimos a el comisario Woody, que más allá de volverse un icono en la cultura popular, era una representación de algo que todo el mundo tuvo: un juguete favorito que nos acompaño en los mejores momentos de nuestra niñez y, en el caso de varias generaciones, un personaje que creció con nosotros a través de estos años.

Y es justo alrededor de este personaje que sucede la cuarta entrega de la franquicia. Pixar ahora nos lleva a la culminación del viaje de Woody, interpretado por Tom Hanks (Forrest Gump, Saving Private Ryan) quien debe hacer hasta lo imposible para mantener a salvo al nuevo juguete de su nueva niña: Forky, quien no comprende del todo su propósito en la vida y constantemente trata de huir. En todo este proceso, nuestros personajes se enfrentarán a nuevos problemas y también conocerán a nuevos juguetes, así como el reencuentro con viejos conocidos.

Es increíble la evolución en el trabajo de animación que ha logrado Pixar. Hay momentos de la película que ya no parecen animados sino fotorrealistas, tal es el caso de las secuencias en la tienda de antigüedades, que, a momentos, se siente incluso como una película de terror. O los aspectos en los juguetes como costuras, relleno o pintura son detalles que lucen demasiado reales. Vamos, incluso concentración de polvo sobre superficies de los juguetes por haber estado almacenados un largo tiempo son cosas que los animadores no dejaron pasar.

También es importante resaltar el trabajo del director Josh Cooley, siendo esta ocasión la primera vez que dirige un largometraje. Aun si contar experiencia a esta escala, sino sólo como guionista en trabajos anteriores de Pixar, su trabajo en esta película dirigiendo el enfoque de cámara, la actuación y secuencias de acción, entre otras, es impecable. Esperamos verlo de nuevo en futuros proyectos.

Ahora, el núcleo emocional de la película. Es válido decir que muchos de nosotros, si no es que todos, nos podemos identificar con Woody. Todos hemos llegado a un punto en nuestras vidas donde hay algo, ya sea un trabajo, proyecto personal o incluso una relación que ha llegado a su fin, nos aferramos a lo bueno que fue y nos sentimos como si ya no pudiéramos tener un nuevo propósito; soltar se vuelve una de las decisiones más difíciles aun cuando somos los únicos que permanecen. Es aquí cuando no podemos ver que el mundo es muy grande, y que a veces lo que necesitamos es el valor para empezar de cero, y como bien lo dice el comisario:

“If you sit on a shelf for the rest of your life, you’ll never find out”.

Es momento de agradecer la experiencia, mirar quienes somos y enfrentar el miedo de comenzar de nuevo.

Nuestra única queja con la película es que varios personajes que antes eran relevantes, ahora se sienten un poco como de relleno. Por ejemplo, nuestro guardián espacial favorito Buzz Lightyear, interpretado por Tim Allen (The Santa Clause, Galaxy Quest), no aporta nada significativo excepto al final, y lo mismo sucede con el resto del grupo de los juguetes. Resultan más interesantes los nuevos personajes como el par formado por Ducky y Bunny (Keegan-Michael Key y Jordan Peele, respectivamente) que fungen como el comic relief de la película junto con el acróbata canadiense Duke Caboom (Keanu Reeves. Si, el actor más grande del 2019 al parecer). Las escenas con estos personajes son por mucho, las más divertidas de toda la película. Además, tenemos el regreso de Betty / Bo Beep, y es también otra de las sorpresas de la película. El desarrollo de este personaje es uno de los mejores que hemos visto últimamente.

Probablemente no sea la mejor película de la saga, pero si es de los mejores trabajos de Pixar, tanto en animación, dirección y guion, y, si no es el cierre total de Toy Story, es un final perfecto para Woody, y como fanáticos treintañeros, agradecemos muchísimo el final que no sabíamos que necesitábamos a esta historia. Ha sido un placer, vaquero, ahora sí, al infinito y más allá…


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