UN DESTETE FELIZ Y RESPETUOSO.


El destete es el retiro gradual de la leche materna. Se recomienda hacerlo al segundo año de la vida, evitando quitar el pecho de manera brusca o forzada; cuando el destete es gradual y no en forma brusca, la madre no reciente las molestias del llenado excesivo de los senos. Se puede hablar de destete natural cuando el niño voluntariamente suspende la lactancia materna y de destete inducido, cuando la madre suprime poco a poco la alimentación al pecho materno; actualmente por las actividades propias de la madre en la cual funge como parte económica del hogar es la más común.

Decir poco a poco significa, sustituir cada dos o tres semanas, una tetada al día por un vaso de leche hervida fresca o pasteurizada, posteriormente dos tetadas por dos vasos de leche y así sucesivamente hasta que el niño quede totalmente destetado. La sustitución del amamantamiento nocturno debe iniciarse cuando el menor haya abandonado el total de tetadas del día. Cuando el niño es destetado bruscamente se siente rechazado, se afecta su estado emocional, ocasionando que con frecuencia haga berrinches, llore, este de malhumor y no quiera comer, ocasionando angustia a la madre o, a los integrantes de la familia. Y muy comúnmente se etiqueta al menor como un “pequeño con carácter fuerte”, nada más falso. Recuerde un destete respetuoso es un destete feliz... para ambos.


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