VOLVER DE LA MUERTE.

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VOLVER DE LA MUERTE.

FELICIDAD O DESGRACIA

Es, desde tiempos inmemoriales, una de las fantasías de los seres humanos. Lo prometen las religiones, lo imaginan los poetas y, se mitifica este proceso con las fábulas. Pero, se han hablado de los problemas que plantearía el retorno del más allá. Problemas de índole jurídica, fisiológica, ética y moral.

Si usted muere y resucita, en una o dos horas, por así, decir, seguramente no pasa nada. Pero si resucita a los seis o doce meses... el certificado de defunción ya se hizo, su dinero ya lo repartieron, la casa se vendió, sus papeles personales ya no están. Y usted aparece de nuevo. Se tiene que ir en contra de la segunda ley de la termodinámica.

La irreversibilidad, o sea, el pasado es irreversible.

Lo terrible es que a veces esto sucede. Nadie vuelve literalmente de la muerte, pero sí, algunas personas regresan después de haberlas declarado muertas. Y, la guerra es un testigo fiel a lo que comentamos. En Japón, durante la Segunda Guerra Mundial, se daban las siguientes recomendaciones a las personas que se les creía muertas:

“No vuelvan a casa de noche. Ustedes murieron y sus familias pensaran que son fantasmas, esperen a que amanezca antes de llegar a casa. Y, si eran casados, más extravagante aún: den varias vueltas por su casa discretamente, si alguno cree que su esposa ha contraído matrimonio, regrese inmediatamente, hay muchas mujeres solteras. Vuelvan y les buscaremos a alguien."

Así, además de los problemas legales y económicos derivados de la resucitación, qué hacer con los años de sufrimiento y angustia de los seres queridos. Finalmente les dejamos la célebre composición del Muerto vivo:

Una semana de juerga y perdió el conocimiento, como no volvía a su casa todos lo daban por muerto, pero un día apareció lleno de vida y contento, diciéndole a todo el mundo: ¡Eh, se equivocaron de muerto! El lío que se formó, eso sí que es puro cuento, su mujer ya no lo quiere, no quiere dormir con muertos, no estaba muerto andaba de parranda.

Guillermo González Arenas.


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